10 Febrero 2006
Buenos Aires.- La denuncia de un foco de fiebre aftosa en 70 vacunos de un rodeo de 3.067 animales de San Luis de Palmar, provincia de Corrientes, provocó el inmediato cierre de mercados para la carne vacuna argentina, aunque la transparencia informativa podría aliviar la pérdida comercial para el país. El brote de aftosa apareció apenas un mes después de que las autoridades sanitarias de Brasil confirmaran la existencia de dos focos de esa fiebre a unos 80 km de la frontera argentina y a 60 km de la frontera con Paraguay.
El caso de la aftosa apareció justo en un momento en que hay pujas internas por el precio de la carne en el mercado argentino y se buscan los mecanismos para abastecer en mayor medida al mercado interno.
Ocurre en momentos, también, en que la Argentina logró en 2005 exportaciones récord por U$S 1.390 millones y se encontraba en franca recuperación de mercados, pero no pudo abrir la frontera sanitaria con los EE.UU. Chile, Uruguay, Brasil, Bolivia, Israel , Rusia y Sudáfrica anunciaron la suspensión de las importaciones del producto argentino, en tanto la Unión Europea anticipó que no aceptará carne de las zonas afectadas.
La aftosa tiene una historia negra en el país y basta con recordar que en 2001, el entonces presidente Fernando de La Rúa aseguró al inaugurar la Exposición Rural de Palermo que no había signo de la enfermedad y tres meses después comenzaron a aparecer los casos.
Por aquel entonces, los especialistas criticaron que la Argentina sólo admitió la existencia de aftosa ocho meses y, por eso perdió, credibilidad internacional.
El caso de la aftosa apareció justo en un momento en que hay pujas internas por el precio de la carne en el mercado argentino y se buscan los mecanismos para abastecer en mayor medida al mercado interno.
Ocurre en momentos, también, en que la Argentina logró en 2005 exportaciones récord por U$S 1.390 millones y se encontraba en franca recuperación de mercados, pero no pudo abrir la frontera sanitaria con los EE.UU. Chile, Uruguay, Brasil, Bolivia, Israel , Rusia y Sudáfrica anunciaron la suspensión de las importaciones del producto argentino, en tanto la Unión Europea anticipó que no aceptará carne de las zonas afectadas.
La aftosa tiene una historia negra en el país y basta con recordar que en 2001, el entonces presidente Fernando de La Rúa aseguró al inaugurar la Exposición Rural de Palermo que no había signo de la enfermedad y tres meses después comenzaron a aparecer los casos.
Por aquel entonces, los especialistas criticaron que la Argentina sólo admitió la existencia de aftosa ocho meses y, por eso perdió, credibilidad internacional.
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