El objetivo es lograr variedades que sean aptas para el NOA

Graciela Salas (Nidera) destacó las investigaciones que la empresa desarrolla en La Cruz. Estudian los efectos que producen la "mancha ojo de rana" y el "cancro del tallo".

18 Mayo 2007
El objetivo que Nidera se proponer alcanzar con su trabajo en Tucumán y el NOA es mejorar los potenciales de rendimientos de las variedades de soja que tiene en el mercado local. Además, desarrollar material genético que se adapte a otras zonas productoras.
Desde 1999 la empresa está instalada en la provincia con un equipo técnico de especialistas, exclusivo para el norte argentino.
“Estamos trabajando con cultivares adaptados a nuestros suelos que sufren un fuerte estrés por temperatura y por falta de agua, y también que estén en condiciones de enfrentar problemas de salinidad”, comentó Graciela Salas, responsable de desarrollo de las variedades de soja para las regiones del NOA y del NEA.
En La Cruz, en su campo experimental con 40 hectáreas de ensayos, Nidera realiza unos 200 cruzamientos de variedades por año, con el objetivo de mejorar el material genético, buscando potenciar el rendimiento y lograr un mayor nivel de adaptación.
“Estamos trabajando -desde hace cinco años- sobre la resistencia o tolerancia a las enfermedades más peligrosas de la zona, como la “roya de la soja”, mencionó.
“Ya tenemos un buen material genético, pero seguimos adelante porque queremos dotarlo de un mayor potencial de rendimiento, que será un desarrollo que demandará un par de años más de investigación”, estimó la especialista.
“Estamos trabajando con biotecnología buscando más información sobre el comportamiento”, dijo.
Un trabajo distinto significa investigar qué está sucediendo con enfermedades como “cancro del tallo” y “mancha ojo de rana”, que cuando atacan son muy virulentas y destruyen los campos con soja.
Nidera, en Tucumán, despliega una intensa actividad en materia de investigación, pero en estos momentos está avanzando sobre los aspectos comercial y de producción de semillas, que les permitirán tener una mayor penetración a nivel de los productores zonales.
“Tucumán es un polo de desarrollo en este sentido, en cuanto a trabajar desde aquí para el NOA e incluso, llevando la genética que desarrollamos a los vecinos países de Brasil y de Paraguay”, mencionó. “Además, también estamos haciendo ensayos sobre variedades y fechas de siembra, porque buscamos cuál es la más apta para los distintos materiales genéticos con que contamos”, concluyó la especialista.