18 Mayo 2007
Eduardo Irusta es el gerente del sector semillero de Don Mario, una empresa originaria de Chacabuco (provincia de Buenos Aires) que hace unos cuatro años trabaja en el Noroeste Argentino investigando variedades de soja de los grupos V, VI, VII y VIII de madurez.
La empresa cumple este año su tercer período evaluando distintas variedades de soja, maíces tropicales y trigo, a partir de acuerdos de reciprocidad con la EEAOC. También realiza investigaciones y desarrollo en Paraguay.
En líneas de investigación, en Burruyacu (Tucumán) están evaluando unas 25.000 genotipos nuevos, lo que demanda fuertes inversiones y un importante movimiento de maquinarias.
Entre Tucumán, Salta, Santiago del Estero y Chaco la empresa tiene bajo evaluación unas 80.000 parcelas de investigación.
Irusta, en plena cosecha sojera en la zona centro del país, dialogó con LA GACETA vía telefónica.
“Tenemos una empresa en Brasil, con la que estamos vinculados a través de programas de variedades de soja, lo que nos permite contar con una fuerte sinergia binacional”, comentó Irusta.
Acaban de lanzar al mercado la primera variedad comercial que es Don Mario 8001. Para la próxima campaña estiman que dispondrán de tres variedades nuevas.
Nuevas principales líneas de investigación están trabajando sobre el rendimiento de la soja afectada por “roya”, explicó.
Los programas de investigación comienzan con una etapa de cría o de cruzamientos que se realiza en Tucumán. Luego está el avance generacional, un trabajo que se realiza en Puerto Rico ya que las condiciones climáticas favorables en esa región permiten sembrar y cosechar dos veces por año, ya que se trabaja en contraestación al no tener las condiciones invernales que existen en el norte argentino y que limitan los avances en investigación genética de granos.
El material que obtienen en Puerto Rico luego es evaluado en Tucumán. “Realizamos ensayos, pero también comparamos nuestros resultados con las mejores variedades comerciales existentes”, explicó Irusta. “Estamos buscando lograr un verdadero salto genético”, dijo el investigador.
Pero también están trabajando en fitopatología, en especial sobre las enfermedades de “fin de ciclo” en la soja, de tal manera de obtener materiales con una baja susceptibilidad a enfermedades.
La empresa cumple este año su tercer período evaluando distintas variedades de soja, maíces tropicales y trigo, a partir de acuerdos de reciprocidad con la EEAOC. También realiza investigaciones y desarrollo en Paraguay.
En líneas de investigación, en Burruyacu (Tucumán) están evaluando unas 25.000 genotipos nuevos, lo que demanda fuertes inversiones y un importante movimiento de maquinarias.
Entre Tucumán, Salta, Santiago del Estero y Chaco la empresa tiene bajo evaluación unas 80.000 parcelas de investigación.
Irusta, en plena cosecha sojera en la zona centro del país, dialogó con LA GACETA vía telefónica.
“Tenemos una empresa en Brasil, con la que estamos vinculados a través de programas de variedades de soja, lo que nos permite contar con una fuerte sinergia binacional”, comentó Irusta.
Acaban de lanzar al mercado la primera variedad comercial que es Don Mario 8001. Para la próxima campaña estiman que dispondrán de tres variedades nuevas.
Nuevas principales líneas de investigación están trabajando sobre el rendimiento de la soja afectada por “roya”, explicó.
Los programas de investigación comienzan con una etapa de cría o de cruzamientos que se realiza en Tucumán. Luego está el avance generacional, un trabajo que se realiza en Puerto Rico ya que las condiciones climáticas favorables en esa región permiten sembrar y cosechar dos veces por año, ya que se trabaja en contraestación al no tener las condiciones invernales que existen en el norte argentino y que limitan los avances en investigación genética de granos.
El material que obtienen en Puerto Rico luego es evaluado en Tucumán. “Realizamos ensayos, pero también comparamos nuestros resultados con las mejores variedades comerciales existentes”, explicó Irusta. “Estamos buscando lograr un verdadero salto genético”, dijo el investigador.
Pero también están trabajando en fitopatología, en especial sobre las enfermedades de “fin de ciclo” en la soja, de tal manera de obtener materiales con una baja susceptibilidad a enfermedades.













