Tucumán se consolida como líder en la producción de frutillas en la Argentina

Daniel Kirschbaum (INTA Famaillá) estimó que este año se implantarán 600 hectáreas, un nuevo récord provincial. Faltaría mano de obra para cosecha y empaque.

PROCEDIMIENTO. La aplicación de agroquímicos es una tarea que los productores deben realizar con los máximos controles y medidas de seguridad. ARCHIVO LA GACETA PROCEDIMIENTO. La aplicación de agroquímicos es una tarea que los productores deben realizar con los máximos controles y medidas de seguridad. ARCHIVO LA GACETA
25 Mayo 2007
La campaña 2007 se presenta con una superficie implantada récord para Tucumán: más de 600 hectáreas. De esta manera, nuestra provincia se afianza como líder en producción de frutillas en la Argentina, sostuvo para LA GACETA Rural Daniel Kirschbaum, investigador del INTA Famaillá.
El área plantada se compone de aproximadamente un 30% de plantaciones de segundo año, y el resto por plantaciones de esta temporada, con material vegetal proveniente de Chubut y Santa Cruz, principalmente; hay un pequeño porcentaje de plantas originadas en Tafí del Valle.
Si bien las plantaciones de segundo año sufrieron perjuicios por las excesivas lluvias estivales y parte de las mismas se perdieron, con el gran esfuerzo de los productores los lotes de segundo año se recuperaron, mostrando el cultivo un buen desarrollo vegetativo e, incluso, reproductivo. “Algunos lotes ya están dando los primeros frutos cosechables de la campaña 2007”, observó el especialista.
En cuanto a la calidad de los plantines, Kirschbaum remarcó que los viveros de la Patagonia tuvieron, en general, un buen crecimiento y desarrollo. “Se esperan buenos resultados de los plantines provenientes de esa región”, dijo.
Algo que con muchas probabilidades podría afectar negativamente la producción es el atraso de las labores de implantación, el lavado de desinfectantes de suelo y de abonos causados por la excesiva pluviometría estival en los lotes que se prepararon temprano, advirtió. “Esto trajo, como consecuencia, una situación de urgencia para preparar el suelo y poder plantar”, comentó. “Por momentos se vivió una situación un poco caótica, en la que se habló de baja disponibilidad de plantines para cubrir la demanda provincial, lo que obligó -a algunos agricultores- a tener que plantar material de calibre pequeño”, señaló. “Esto retrasará la entrada en producción y reducirá los rendimientos de estos lotes”, advirtió Kirschbaum.
La “primicia” esperada de las plantas propagadas en Tafí del Valle es muy probable que no se manifieste este año, ya que arrancaron tarde al no haber condiciones en Lules para plantar temprano, por los motivos ya expuestos.
“Considero que los grandes buffers (tapones) para descomprimir el volumen de fruta fresca volcado al mercado en los meses de mayor producción serán los lotes de segundo año, las muy pocas plantaciones tempranas y la derivación de fruta al mercado del congelado”, evaluó Kirschbaum. “Los lotes de segundo año se beneficiarán con los altos precios de mercado que se dan en la época de primicia (mayo a agosto)”, consideró.
“El grueso de la producción de las plantas nuevas arrancará en julio. Los picos de cosecha que naturalmente se dan en septiembre y octubre serán también históricos este año, por lo que los productores que no puedan congelar se encontrarán con un mercado de fresco de precios algo bajos”, estimó.
Cabe recordar que en los dos meses mencionados también se dan los picos de producción de Coronda y Corrientes, las otras zonas “de peso” en lo que hace a frutilla de invierno y primavera.
“Habrá que seguir muy de cerca el tema temperaturas, porque los fríos parecen haberse adelantado este año”, dijo. “Los inviernos fríos repercuten negativamente en la producción de esa época del año”, indicó el investigador.
También habría que seguir de cerca la marcha de las temperaturas en primavera, ya que la ocurrencia de altos registros también es negativa para la continuidad de la cosecha y la calidad de la fruta.
Si todo marcha dentro de los carriles normales, “habrá muchísima fruta en primavera y el sector frutillero tendrá que lidiar con problemas de disponibilidad de mano de obra para cosecha  y para empaque” -advirtió-, una situación que fue crítica en las últimas campañas con menor superficie implantada.
En esos meses también se realiza en la zona la cosecha de arándanos que, como la frutilla, insume una gran cantidad de gente. También puede haber limitantes en lo que hace a disponibilidad de transporte refrigerado, amplió.
Por todo lo expuesto, “será una campaña bastante atípica, con desafíos, muchas incógnitas, precios inciertos de fruta fresca -pero más seguros para la fruta congelada-”insistió. Como también han aparecido más hectáreas de frutilla orgánica, esto provoca un nuevo desafío ya que apunta a satisfacer la creciente demanda mundial por este tipo de productos.