Lluvia y rotación equivalen a siembra y futuro

Las últimas precipitaciones en Tucumán pueden ayudar a los productores a dar el puntapié inicial de las implantaciones de granos. Sin embargo, los especialistas recomiendan cerciorarse de que el perfil del suelo contenga buena humedad para iniciar la siembra. También aconsejan realizar rotaciones con gramíneas en los cultivos con soja.

Las lluvias sucedidas esta semana en Tucumán pueden ser el puntapié inicial para la nueva campaña de granos gruesos en el territorio provincial. La vedette de la campaña pasada fue la soja con 273.000 hectáreas sembradas, a la que siguió en importancia el maíz con valores superiores a las 50.000 hectáreas, algo pocas veces visto. Estas cifras muestran claramente que el productor está comprendiendo lo que significa rotar los cultivos, tanto en beneficio de suelos, ambiente, cultivos como en lo económico.

Los motivos por los que la campaña aún no arrancó a full pasan por la lluvias que son insuficientes para poder afrontar una nueva siembra, siempre con el éxito que todos los productores esperan. Estamos a fines de noviembre y las lluvias recién empiezan, por lo que se debe esperar un poco para enfrentar el inicio de siembra.

La toma de decisión sobre cuáles son los cultivos a sembrar está en manos de los productores y de los técnicos dedicados a la actividad, y a las recomendaciones de los especialistas que se escuchan en el medio. Ellas se refieren a la prudencia que hay que tener sobre el comienzo de una siembra, sosteniendo que debe lanzarse una vez que tengan el perfil de suelo completo de humedad para que de esa manera el cultivo no llegue a sufrir, o que su respuesta sea la adecuada ante la falta de precipitaciones en algún periodo critico de crecimiento y desarrollo del cultivo.

Ante todo el productor de granos, y especialmente el propietario del terreno, debe ser consciente que el recurso suelo es finito y que si no se lo maneja adecuadamente entra en un proceso de degradación muy difícil de parar y aún de cambiarlo.

Hoy las herramientas de la siembra directa, la biotecnología y la fertilización bien balanceada ayudan sobre manera a mantener una adecuada fertilidad en los suelos de muchas zonas, pero debe a la vez ir acompañada de otras tecnologías indispensables para lograr sustentabilidad.

Cabe señalar que el NOA y la provincia tienen suelos que van desde una alta fertilidad a suelos con baja fertilidad de acuerdo, principalmente, a la zona en que se encuentran como a la forma en que fueron manejados.

En Tucumán, durante varios años, desde que se implementó el uso masivo de la Siembra Directa se pueden ver los campos sembrados con soja año tras año, con una implantación intercalada con trigo como cultivo invernal. Este último tuvo fluctuaciones de éxito de acuerdo a como se presentaron las precipitaciones durante el año.

Los resultados económicos vistos rápidamente instalan a la soja como la vedette de los cultivos de granos. Se lleva generalmente el 90% del área implantada como cultivo estival en las zonas aptas y no tanto.

Los números

Distintos estudios y ensayos indican que con una rotación bien balanceada se obtiene un margen bruto superior al 6% respeto del monocultivo de la soja, por lo que los números finales son contundentes.

En este sentido, la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) organizó diferentes charlas sobre los resultados obtenidos en ensayos de rotación, y sus técnicos especializados afirman que la sustentabilidad de un sistema agrícola está referido a la capacidad que tiene este sistema para mantener la producción a lo largo del tiempo, a pesar de las restricciones ecológicas y socioeconómicas a largo plazo.

Dadas las características agroecológicas del NOA, el logro de este objetivo requiere de la siembra directa y rotar entre un 20% y un 50% del área sembrada con alguna gramínea anual estival, que en la zona es el maíz y el sorgo. Desde la campaña de 1999, a través de los diferentes talleres y publicaciones del Programa Granos de la Eeaoc, se viene insistiendo con la importancia que tiene -para la producción de granos de la zona- incrementar los niveles de rotación con gramíneas, y en particular con maíz.

Cabe insistir desde este ámbito sobre la necesidad de realizar una correcta rotación con maíz o con sorgo, porque son fundamentales para lograr un sistema de cultivo más sustentable en el tiempo.

Pero lo más importante es que la rotación colabora con la mejora de las aptitudes físicas y químicas de los suelos, y al progreso de la actividad microbiológica de esos suelos. Pero sobre todo ayuda a cortar los ciclos de plagas, enfermedades y malezas que son muy perjudiciales para el monocultivo de la soja.

Los ejemplos sobran, pudiendo nombrarse los picudos, la roya y las enfermedades de fin de ciclo.

Hoy está en los productores la decisión sobre qué hacer esta campaña ; si sembrar todo para la producción destinada a la oleaginosa buscando un resultado inmediato y sin mirar el futuro, o dedicar le un porcentaje de su explotación a una adecuada rotación del cultivo que le permita avizorar, en forma más segura, el futuro de sus tierras y de su explotación.

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