Retoman ensayos con fertirrigación en caña

La ingeniera María Correa de Sal, investigadora del Área de Recursos Naturales del INTA Famaillá, explicó los alcances de los estudios que están realizando a campo.

EXPERIENCIA. A través de las redes de riego, los cañaverales reciben fertilizantes que favorecen su crecimiento.   LA GACETA / ARCHIVO EXPERIENCIA. A través de las redes de riego, los cañaverales reciben fertilizantes que favorecen su crecimiento. LA GACETA / ARCHIVO
29 Abril 2011
La región del NOA es la principal productora de caña de azúcar del país. En Tucumán es una de las actividades agroindustriales más importantes por la superficie ocupada y por la incidencia económico-social, ya que involucra a pequeños, medianos y grandes productores. La caña de azúcar se desarrolla en climas tropicales y subtropicales; se adapta a diferentes condiciones de suelos, rangos de temperaturas, radiación solar y precipitaciones. La mayor acumulación de materia seca ocurre entre los 20ºC y los 30ºC, alta radiación solar, sin déficit de agua y nutrientes. El crecimiento y el rendimiento sacarino dependen de la temperatura y de la radiación solar, cuando suelo, agua y cantidad de nutrientes son los adecuados. Pero, si la limitante es el agua, el crecimiento y el rendimiento dependerán del agua recibida.

El consumo de agua crece con la edad de la planta, alcanza el máximo cuando ocurre la máxima elongación del tallo y, decrece cuando inicia la maduración o concentración de azúcares. La producción de 1 kg de azúcar demanda unos 1.500 litros de agua. Este aspecto es relevante, ya que la cosecha se extiende de otoño a fin de primavera, por lo que comienza la brotación con una condición de déficit hídrico en el suelo. Por lo tanto, el cultivo responde a la aplicación de "riego complementario".

Por eso, investigadores de la EEA INTA Famaillá realizaron, en 1996, un ensayo para evaluar la respuesta al riego localizado y "fertirrigación sub-superficial" en caña de azúcar. El ensayo se condujo durante ocho campañas (comenzó en 1996); un año como "caña planta" y siete años como "socas", en la localidad de Padilla (Famaillá). La zona corresponde a la llanura cañera central de la provincia, dentro de la llanura deprimida. Luego de estas experiencias el proyecto quedó suspendido (2004), pero fue reflotado para la campaña 2011. "En esta oportunidad el riego se hace de dos maneras: una, "con mangueras bajo surco" y, la otra "con mangueras en la trocha", lo que permite regar dos surcos a la vez; por supuesto, incorporamos dos niveles de N (nitrógeno) y P (fósforo), utilizando este último ya como fertilizante, a diferencia de la primera experiencia (en cantidades variables)", explicó a LA GACETA Rural la ingeniera agrónomo e investigadora del Área Recursos Naturales de la EEA Famaillá de Tucumán, María Correa de Sal.

"La primera experiencia funcionó muy bien con riego complementario; logramos una alta eficiencia en el agua suministrada y en la fertilización lograda", destacó. Asimismo, la especialista aclaró que "no tuvimos mayores problemas con el manejo de la plantación; y en cuanto a las malezas, no aparecieron en el caso del riego ?bajo surco?, pero sí las tuvimos en el sistema de riego ?en la trocha?; esto nos permitió tener una eficiencia de entre el 90% y el 95%, lo que es muy promisorio para la evolución del estudio y para poder sacar conclusiones que nos permitan llevarlas a la práctica en los campos de Tucumán".

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