
Las vacaciones de verano conducen inevitablemente a ciertos lugares de la Argentina asociados con el sol, la playa, la montaña, el mar y el río. Pero el placer de viajar no puede limitarse a la temporada alta. Con la llegada del otoño, muchos de los lugares que colapsan entre diciembre y enero dejan de ser opciones ideales debido a que las temperaturas disminuyen y ya no es posible disfrutar de su naturaleza. Durante este período llamado comúnmente “temporada baja” hay otros destinos que se muestran como grandes alternativas para escapadas que ayuden a soportar los rigores del año.
Viajar en la temporada baja presenta la ventaja de que el flujo de turistas disminuye considerablemente. Hay más espacio y más tiempo, además de tarifas reducidas en transporte, alimentación y hotelería. Otro factor cada vez más importante es el clima puesto que el calor excesivo impide disfrutar plenamente de la vida al aire libre y hasta ocasiona inconvenientes de salud, como deshidratación y quemaduras de la piel. Por otro lado, las lluvias que generan las temperaturas elevadas pueden ocasionar temporales y malos momentos como consecuencia de los daños e inundaciones. Es por ello que, cuando la luz del sol se acorta y las noches se alargan, es hora de considerar la posibilidad de viajar.
Lugares de la Argentina para conocer en otoño
- Villa La Angostura y Bariloche: son los destinos más elegidos de la Patagonia. Si bien también son muy concurridos durante el verano, debido a sus paisajes imponentes y sus actividades al aire libre, durante el otoño se vuelven especialmente magnéticos por sus colores: montañas y bosques se tiñen de amarillo, marrón, naranja y rojo, lo que genera un espectáculo visual imperdible. Entre las actividades que se pueden realizar en estos lugares se destacan el trekking y senderismo, que ofrecen vistas panorámicas del circuito chico, el Cerro Campanario y el Cerro Catedral. Además, se puede visitar el Lago Nahuel Huapi y el Cerro Otto.
- El Calafate y el Chaltén: se trata de los dos principales lugares turísticos de Santa Cruz. En el verano, quedan opacados por la playa, pero durante el otoño, y con la disminución del caudal de gente, se puede sentir de mejor manera esa “conexión” con la naturaleza que ofrecen ambas localidades. Entre sus actividades más populares están la visita al Glaciar Perito Moreno y los senderos que bordean el Fitz Roy. Es una opción ideal tanto para los que quieran aventuras como para quienes deseen relajarse y disfrutar de los imponentes paisajes patagónicos.
- Salta y Jujuy: después del carnaval, las muchedumbres se dispersan y el Norte regresa a su tranquilidad característica. Salta y Jujuy tienen en otoño días soleados y secos muy agradables, con temperaturas que oscilan entre los 15 y los 25 grados. La Quebrada de Humahuaca o la Ruta 40 son visitas imprescindibles. Y quién dice Salta, también dice Tucumán. Se puede combinar un paseo a Cafayate con una degustación de vinos en Amaicha y Colalao del Valle.