¿Se cae la reforma? El fin de los acoples, la “reformita” y otros cuentos de Navidad

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En la víspera, los fantasmas de la Navidad podrían visitar la reforma política en Tucumán. Como en el cuento de Dickens, el espectro del pasado recordaría la cantidad de debates estériles y las mesas llenas de boletas en las jornadas de elecciones. El del presente mostraría los tirones políticos, la prevalencia de las conveniencias sectoriales y de la falta de consensos. El del futuro dejaría una imagen inquietante: la que muestra que nada cambiará.

El intento reformista tiene hoy un gran signo de interrogación encima. Había sido acotado con el paso de los meses. Pasó de una reforma a una “reformita”, en palabras de miembros del propio oficialismo provincial. Y está a un tris de quedar en la nada. Al menos, por el momento.  

Los dos puntos clave del asunto eran inicialmente el sistema de votación y los acoples. El primero quedó en el camino temprano y seguirá vigente la boleta partidaria de papel. Los segundos son el nudo central del conflicto.

Si bien estaba previsto que este jueves 18 algunas de las iniciativas vinculadas a las normas electorales llegaran al recinto, pareciera que no todo está dicho.

Legisladores de distintas bancadas dicen que reina el desconcierto -y el desacuerdo- y que las iniciativas podrían directamente caerse del temario. Esta es la versión más abonada durante estos últimos días.

Esta semana, en los pasillos de la Cámara hubo versiones diferentes. Algunas señalaban que si  los proyectos avanzaban tal y como estaban, sectores de la oposición planeaban no concurrir a la sesión. También habrían analizado ausentarse miembros del oficialismo. Los disidentes creen que el plan de cambios es insuficiente y parte del peronismo, que es innecesario.

“La reforma no conforma a nadie”, lamentó un legislador de la oposición.  

Del universo de proyectos, se habría acordado que podrían abordarse un límite al número de acoples, la paridad de género, “Ficha Limpia” y la posibilidad de que los docentes que se desempeñen como autoridades de mesa sumen puntaje.

Con el paso de los días, el listado parece ir diluyéndose entre cálculos y tensiones internas. Está claro para todos los involucrados que el problema no es solamente técnico: es fundamentalmente político.

Los motivos

El primero en expresar que el rediseño tenía que ser profundo y concreto fue el propio gobernador Osvaldo Jaldo. El mandatario repitió que los acoples tienen que eliminarse, pero encontró demasiada resistencia y presiones en el camino.

El vicegobernador, Miguel Acevedo, tomó la posta luego. Hizo reuniones con oficialistas y opositores. Se hicieron ensayos con la Boleta Única Electrónica. Dejó en claro que avanzaría hasta donde pudiera y empujó iniciativas.

En la Cámara se alistan las comisiones para emitir dictámenes si es que hay acuerdo y el lunes está pendiente la cita de labor para preparar el temario.

Si se traban las iniciativas y no hay un entendimiento mínimo, quedarían fuera de la sesión de esta semana. Otros proyectos pendientes se tratarían ese día.  

Factores

¿Qué factores tendrían que darse para que pueda entrar el bisturí hasta el hueso? Muchos. En la enumeración pueden entrar la estabilidad económica y social; el consenso de la dirigencia (de propios y ajenos); la voluntad política; un reclamo popular; el que el tratamiento se dé con tiempo y que se desarrolle en un período alejado de tiempos de elecciones.

No son pocos los parlamentarios que creen que se forzó una fecha de tratamiento antes de contar con el apoyo político, cuando el orden debería haber sido inverso. Casi todo el paquete tiene reparos técnicos y podrían judicializarse eventualmente si entran en vigencia, sostienen otros.

Pero también están los que  creen que era ahora o nunca. Que el envión debía aprovecharse para inaugurar una serie de procesos futuros.

Las críticas más encendidas provienen del justicialismo y, más precisamente, del que es del interior.  

Referentes de peso de los municipios, desde sus bancas o sus municipalidades, se preguntan por qué cambiarían un sistema que los beneficia ampliamente y que fue la base de consolidación del poder territorial. Advierten que el costo interno si prosperan las modificaciones puede ser alto.  

Por eso se dieron vueltas alrededor del criterio para acotar. Si se permitirían  cinco o 10. O combinar esa restricción con más requisitos para que los partidos provinciales participen de los comicios. Se trató de retocar para, en realidad, no tocar tanto.

La idea que molestaba menos en la Capital, enoja al resto. Es la que ata el número de listas acopladas con la cantidad de bancas en juego, tanto para legisladores provinciales como para concejales.  

En 2023, hay municipios en los que participaron entre 30 y más de 50 acoples. El recorte sería sustancial.  

Como en todo cuento, todavía queda una escena decisiva en este 2025. Los fantasmas de la Navidad siguen pasando páginas conocidas: las del pasado que no se corrige y las del futuro que se parece demasiado al presente. Mientras tanto, la dirigencia espera las definiciones de las conversaciones entre Jaldo y Acevedo. Saben que de allí saldrá si este diciembre abre un capítulo distinto o si la política tucumana, una vez más, vuelve a contar la misma historia.

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