La "doble ganancia" de Jaldo en el Congreso: presupuesto para Milei y el factor Manzur

Osvaldo Jaldo. Osvaldo Jaldo.

El oficialismo tucumano se alista para cerrar el 2025 con estabilidad en el plano de la gestión y con las últimas puntadas políticas del gobernador Osvaldo Jaldo.

El bono para los empleados estatales, el orden financiero, el comienzo de las obras de renovación en el Aeropuerto y los resultados de las medidas anti-narco son de las últimas pelotitas que colgaron en el árbol navideño de la explanada de la Casa de Gobierno. En paralelo, el tranqueño clausuró durante los últimos días tres asuntos pendientes que venían generando bullicio en el ámbito nacional, provincial y municipal. Sobre ellos ahondaremos en los próximos párrafos, porque los  resultados de algunos tuvieron más efectos que los esperados por el mandatario.

El protagonismo, en el Congreso

Tras el recambio parcial en el Congreso Nacional que derivó de las elecciones, las expectativas crecieron para La Libertad Avanza (LLA). El oficialismo nacional se fortaleció en ambas cámaras y las trabas para poder avanzar con diversas reformas se despejaron relativamente. En ese contexto, el rol de los gobernadores dialoguistas, que suman un número atractivo de bancas legislativas, se volvió crucial. Y el primero en la fila fue nuevamente Jaldo.

Así como se había adelantado al inicio de la gestión mileísta, el peronista sepultó rápido la contienda electoral y retomó las conversaciones amigables con la Nación.

En el último mes, viajó y mantuvo encuentros con diversos protagonistas nacionales para sellar capítulos de la agenda política y financiera. Mal no le fue. El Gobierno fue noticia porque recibió un ATN (Aportes del Tesoro Nacional) por $20.000 millones. Según medios nacionales, implica el mayor desembolso de una vez a un distrito desde que asumió Javier Milei.  

El gobernador dijo a este diario que el dinero se había pedido en el marco de la Ley de Emergencia Hídrica, para la prevención de inundaciones.

Por el momento en el que se produjo, con el Presupuesto y la reforma laboral en el horizonte, analistas nacionales consideraron que tiene que ver también con qué puede otorgar la Rosada a las provincias que faciliten la gobernabilidad.

La media sanción del Presupuesto 2026 en Diputados dejó un sabor agridulce al mileísmo, porque no logró la derogación de leyes de Emergencia en Discapacidad o la de Financiamiento Universitario. Ambas habían sido aprobadas este año en medio de batallas políticas y de cuestionamientos sociales y habían sido sostenidas tras el veto presidencial.

“Acompañamos el 99% del Presupuesto, el dictamen de mayoría, la aprobación en general y todos los capítulos y artículos, con la sola excepción del artículo 75”, explicó Jaldo públicamente.

Aludió al bloque Independencia, que es el que le responde. Tras el vencimiento de mandato de Agustín Fernández, mantuvo las tres bancas en ese armado tras incorporar a Javier Noguera, un referente de la línea del antimileísmo peronista.El ex intendente taficeño dio quórum para el tratamiento, pero no estuvo durante la votación. Gladys Medina y Elia Fernández votaron a favor en general, pero en contra del 75.

“Nuestro bloque votó en contra de ese artículo, como ya había votado de manera positiva esas leyes, defendiendo a los más débiles, a los más vulnerables y cuidando la educación pública. De antemano decíamos que al artículo no lo íbamos a aprobar, y eso lo hemos cumplido a rajatabla”, sostuvo Jaldo.

Los justicialistas que se mantienen en Unión por la Patria, Pablo Yedlin y Carlos Cisneros, en cambio, rechazaron la iniciativa.

La misma posición que el titular del Ejecutivo local tuvieron Raúl Jalil y Gustavo Sáenz. El catamarqueño y el salteño cerraron filas con Jaldo tras los comicios. Si bien no pudieron conformar un interbloque como habían planificado inicialmente, sostienen criterios parecidos.  

La Nación no apuntó hacia ellos, sino hacia quienes no habían avisado qué harían o terminaron haciendo lo contrario. Trascendió que en la mira están  Gustavo Valdés (Corrientes), Leandro Zdero (Chaco) y Rolando Figueroa (Neuquén).

La pelota pasará ahora al Senado. Jaldo también pudo acomodar el panorama en esa Cámara antes de finalizar el año. El bloque Independencia se integró con la senadora Beatriz Ávila, la aliada del alfarismo. El gobernador tenía la intención de que se le sumara Sandra Mendoza.

La dirigente famaillense es una de las líderes del espacio de los “Mellizos Orellana”. Mantenía distancia con Jaldo, por su cercanía con su par de bancada Juan Manzur. Junto a al ex gobernador actuaron en tándem desde que asumieron en el Senado, en viajes y agendas oficiales. Además, Mendoza tiene buen vínculo con referentes nacionales del peronismo que no comulgan con las ideas de Milei ni con el dialoguismo.

Mendoza resistió en varias ocasiones. Finalmente, se ubicó en un punto medio. No será parte del Independencia, pero se fue del armado de Unión por la Patria y acompañará algunos pedidos del hombre de Trancas.  

El miércoles anunció que se mudaría a “Convicción Federal”, cuyos miembros son Fernando Salino (San Luis), Carolina Moisés (Jujuy), Fernando Rejal (La Rioja) y Guillermo Andrada (Catamarca).

Parte de los parlamentarios tienen que ver con la asociación de mandatarios vinculados con Jaldo y otros ya habían charlado para unirse en el caso de que se hubiese constituido el interbloque.

¿Por qué habría accedido Mendoza? La respuesta obvia sería que el armado local que integra tiene base en un municipio y, al igual que el Tafí Viejo de Noguera, necesita estar en buenos términos con la Provincia. Pero habría otros dos motivos de peso. El primero es un año: el 2027. Mendoza tiene aspiraciones de seguir recorriendo la provincia y construyendo su futuro hacia el próximo año electoral. Eso requiere tener la mirada puesta en los intereses provinciales más que en una agenda nacional. El segundo tiene que ver con la interna del peronismo en Buenos Aires: hay molestia en varios senadores por cómo se toman las decisiones -de manera inconsulta- en Unión por la Patria.  

Las senadoras votarían el Presupuesto en igual sentido que los diputados del Independencia.

El pase de Mendoza tuvo múltiples lecturas dentro del jaldismo y del antimileísmo. En cercanías del gobernador apuntan a una doble ganancia del mandatario provincial: no sólo cuenta con dos senadoras sino que también deja solo a Manzur. Sí, hay referentes que consideran que el movimiento por Noguera está ligado con el de Mendoza también por motivos que van más allá de la necesidad parlamentaria. Tras las elecciones, habría llegado a los despachos de la Casa de Gobierno el runrún de que en el antimileísmo se jactaban de haber supuestamente “doblegado” a Jaldo para que los incluyera en la lista y que esto los catapultaba hacia el 2027 como un espacio de oposición interna. Esta sería una ganancia colateral, dicen.  

En la otra vertiente del peronismo aseguran que ambas jugadas fueron en acuerdo de los protagonistas con Manzur.

Jaldo y Manzur no hablan desde las elecciones. Ambos mantienen sus rumbos por separado. Manzur tiene breves pasos por Tucumán y pasa su tiempo también entre San Juan, Buenos Aires y el exterior.

Hay algunos miembros de esta línea no jaldista que afirman que hay políticos que pretenden alejarse de Cristina Fernández porque no quieren quedar salpicados por su realidad judicial. En el PJ nacional la acompañan pero consideran que no siguió una estrategia conjunta, sino que impuso una no consensuada.

Encuentro capital

La reunión entre Jaldo y la intendenta capitalina Rossana Chahla generó comentarios. Las versiones sobre cómo se llevan abundan en los pasillos del poder, sobre todo después de los chisporroteos electorales. Las figuras que ocupan los máximos espacios de poder y que tienen de las mejores imágenes de la provincia, sin embargo, decidieron clausurar el año con una foto de concordia.

En la Casa de Gobierno dicen que fue la jefa municipal la que requirió la cita y que fue otorgada a la brevedad. Oficialmente, se informó que charlaron sobre las obras hídricas que planifica la Ciudad para mejorar el sistema de desagües y evitar inconvenientes en el futuro. Las paredes del despacho dicen que abordaron algunos temas más. También que el mandatario se habría comprometido en realidad aportes para esos trabajos y en gestionar asistencia nacional. Este capítulo cierra aquí, con sonrisas en la foto.

Con la foto en la Capital y los números del Senado en orden, Jaldo termina el año habiendo despejado el tablero de ruidos molestos. Si el 2025 fue el año de la supervivencia y el diálogo con la Rosada, el 2026 asoma como el tiempo de cosechar para alguien que no deja nada al azar.

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