La videollamada de Del Potro que emocionó a Djokovic tras su épica victoria en el Abierto de Australia

Después de una semifinal extenuante ante Jannik Sinner en Melbourne, el serbio selló su pase a la final del Abierto de Australia y protagonizó un momento emotivo fuera de la cancha

La videollamada de Del Potro que emocionó a Djokovic tras su épica victoria en el Abierto de Australia
Hace 1 Hs

La noche de Melbourne volvió a tener a Novak Djokovic como protagonista absoluto. Tras una semifinal extenuante frente a Jannik Sinner, el serbio no sólo celebró su pase a una nueva final del Abierto de Australia, sino que regaló uno de los momentos más emotivos del torneo con una videollamada que cruzó continentes y despertó la nostalgia del tenis argentino.

El partido, disputado en la Rod Laver Arena, fue una batalla de casi cinco horas. Djokovic, que arrastraba molestias físicas y venía de una racha adversa ante el italiano, se impuso por 3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4. Exhausto, se dejó caer sobre el cemento y miró al cielo, en una imagen que resumió el desgaste y la magnitud del triunfo. “Me he quedado sin palabras”, reconoció luego, todavía agitado por la intensidad del duelo.

En la entrevista posterior, el serbio definió el momento como “surrealista” y recordó la histórica final de 2012 ante Rafael Nadal, como parámetro de lo vivido ante Sinner. “Sabía que para ganarle tenía que alcanzar un nivel muy alto durante mucho tiempo”, explicó, y defendió una vieja frase suya sobre la dificultad de competir al mejor de cinco sets frente a la nueva generación: “Dije que era muy difícil, no imposible”.

También hubo espacio para el humor. Djokovic contó que pudo ver parte del partido de Carlos Alcaraz y bromeó sobre la duración de los encuentros y su edad, en la antesala de la final que los enfrentará.

Pero el momento más íntimo llegó minutos más tarde, ya fuera del estadio, cuando en diálogo con ESPN recibió una videollamada de Juan Martín del Potro. El argentino había escrito en redes que soñaba con una final entre sus dos amigos, y Djokovic no ocultó su emoción. “Eres un mago”, le dijo entre risas, antes de cerrar con un afectuoso “te amo, amigo”.

A los 38 años, Djokovic irá por su undécimo título en Melbourne y por agrandar una leyenda que ya no necesita estadísticas para explicarse. A veces, alcanza con una llamada.

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