Luis Caputo y Scott Bessent.
El Tesoro de Estados Unidos, encabezado por Scott Bessent, volvió a asistir a la Argentina y le giró U$S 808 millones en la antesala de un nuevo vencimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La operación permitió al Gobierno de Javier Milei afrontar casi en su totalidad un pago de intereses previsto para las próximas horas.
Se trató de una venta de Derechos Especiales de Giro (DEGs), la canasta de monedas que utiliza el FMI para operar con sus países miembros. Con esos fondos, la Argentina podrá cubrir el pago de U$S 833 millones de intereses que vencen el 1° de febrero.
Según datos oficiales del Tesoro estadounidense, la operación por U$S 808 millones se concretó el pasado 29 de enero. De este modo, la Argentina se convirtió en el primer país en recibir fondos de Estados Unidos por esta vía en 2026 y en el cuarto en hacerlo en los últimos cinco años, en el marco de ventas de DEGs realizadas por la principal potencia mundial.
La asistencia marca la tercera ayuda directa de Bessent en apenas tres meses. En octubre pasado, la Argentina ya había recibido DEGs por unos U$S 1.185 millones, utilizados para cumplir con un vencimiento con el FMI el 1° de noviembre. Previamente, en plena campaña electoral estadounidense, el funcionario del gobierno de Donald Trump habilitó al Banco Central a activar U$S 2.500 millones del swap de monedas, una medida clave para evitar una devaluación antes de las elecciones legislativas. Ese préstamo luego habría sido cancelado mediante una toma de deuda con el Banco de Pagos Internacionales (BIS).
La nueva asistencia apunta, principalmente, a preservar las reservas del Banco Central. Durante enero, la autoridad monetaria logró acumular alrededor de U$S 1.100 millones tras ajustar su política cambiaria, modificar el esquema de bandas al ritmo de la inflación de los dos meses previos y lanzar un plan de compras en el mercado. De haberse utilizado esas divisas para pagarle al FMI, el vencimiento habría absorbido cerca del 75% de lo acumulado en el mes.
Además, el equipo económico aún contaría con un remanente cercano a los U$S 300 millones del préstamo REPO otorgado por bancos de Wall Street a comienzos de enero, utilizado en parte para cancelar un pago de U$S 4.200 millones a los bonistas el 9 de enero pasado.
En el horizonte inmediato, el Banco Central enfrenta otro compromiso relevante: a fines de febrero deberá pagar U$S 990 millones correspondientes a los bonos Bopreal colocados entre empresas.





















