La insólita secuencia que frenó el buen comienzo de Atlético Tucumán frente a Tigre

  • El árbitro detuvo el duelo entre Atlético Tucumán y Tigre en el Monumental José Fierro tras protestas de hinchas contra la policía que afectaron el desarrollo del juego.
  • A los 13 minutos, fanáticos treparon alambrados e invadieron el campo denunciando represión en los accesos. Los jugadores mediaron para reanudar el partido tras diez minutos de parate.
  • El empate sin goles se vio condicionado por la pérdida de ritmo del local y la fractura en la tribuna. Se esperan informes sobre la seguridad en los ingresos al estadio.

REFERENTE. Leandro Díaz se acercó a la tribuna de la calle Laprida, para intentar conciliar las diferencias entre la hinchada y la Policía. REFERENTE. Leandro Díaz se acercó a la tribuna de la calle Laprida, para intentar conciliar las diferencias entre la hinchada y la Policía. DIEGO ARÁOZ / LA GACETA
Hace 1 Hs

El empate 0 a 0 entre Atlético Tucumán y Tigre dejó una imagen poco habitual en el mundo del deporte, incluso en un escenario siempre tan revolucionado como lo es el fútbol argentino. A los 13 minutos del primer tiempo, el árbitro decidió detener las acciones. No había falta, ni lesión, ni revisión del VAR. Lo que pasaba estaba en las tribunas, y la tensión escalaba con cada segundo de silencio en el césped.

Un grupo de hinchas del “Decano” se trepó al alambrado ubicado sobre la calle Chile y comenzó a mover el parapelota con una intensidad inusual. La acción no pasó desapercibida por propios y extraños dentro del Monumental “José Fierro”; tanto fue así que la voz del estadio encendió sus parlantes para advertir al grupo de fanáticos que protagonizaban el incidente.

La insólita secuencia que frenó el buen comienzo de Atlético Tucumán frente a Tigre DIEGO ARÁOZ / LA GACETA

Hasta ese momento, todo parecía un episodio de rutina: el folklore de siempre que, tras una advertencia, acata la orden y retrocede. Pero la tarde tenía preparado un guion mucho más complejo.

El quiebre del ritmo

Uno de los hinchas logró trepar hacia el otro lado del alambrado, provocando la atención inmediata de Pablo Echavarría. El colegiado no tardó en detener el encuentro, justo cuando el “Decano” lograba sostener un protagonismo asfixiante, con intensidad y una superioridad táctica evidente respecto a un Tigre desorientado.

Sin embargo, lejos de calmarse, el tumulto creció. Los hinchas desplegaron una bandera con un mensaje que no pasó desapercibido: “Para el mundo”. La escena, que empezó como un gesto aislado, rápidamente obligó a la intervención policial.

Mientras los jugadores, desorientados, miraban hacia los sectores altos, el clima se espesó. Nadie entendía del todo cuánto iba a durar el parate ni qué era lo que realmente detonaba la protesta.

En medio de ese desconcierto, apareció una imagen tan insólita como peligrosa: un hincha logró saltar al campo de juego y corrió por todo el césped del “José Fierro”. Esquivó a los efectivos de seguridad más de una vez, generando una persecución y alteración a una tarde que ya se había salido de los carriles normales.

La insólita secuencia que frenó el buen comienzo de Atlético Tucumán frente a Tigre DIEGO ARÁOZ / LA GACETA

La intervención de Tesuri

A los 16 minutos, Leandro Díaz tomó la iniciativa. El “Loco”, con su habitual vehemencia, se acercó a la zona del conflicto para dialogar cara a cara con los hinchas involucrados, intentando poner paños fríos para que la pelota pudiera volver a rodar.

A la escena se sumó Renzo Tesuri, quien tras el partido aclaró lo que realmente sucedía.

“Nosotros nos acercamos a ver qué pasaba. Estaban diciendo que le estaba pegando la policía afuera a nuestra gente y obviamente que empezamos a hablar con seguridad para que hablen o puedan abrir la puerta”, explicó el volante. Las palabras de Tesuri dieron un indicio clave: el altercado real sucedía en los ingresos al estadio, y lo del alambrado era, en realidad, una señal de protesta por lo que ocurría en los portones de la calle Chile.

Un clima fracturado

Según pudo averiguar LA GACETA, fuentes dirigenciales confirmaron que el foco del conflicto estuvo afuera, aunque desmintieron que la barra brava haya sido la protagonista. Según indicó un vocero del club, fueron hinchas “comunes” los que protagonizaron los incidentes en el ingreso.

 Además, aclararon que el parate duró más de la cuenta por la demora en normalizar la situación en los accesos, aunque le restaron dramatismo asegurando que “en todos los partidos los hinchas se suben al alambrado”.

Recién a los 21 minutos, tras casi 10 de interrupción, Echavarría dio la orden de reanudar el juego. Pero el partido ya era otro. El ambiente se fracturó: el juego regresó entre silbidos y cánticos desde la tribuna de calle Laprida dirigidos hacia los hinchas que se ubican en la Chile, con un contundente y polémico “pagá la entrada...”.

Tesuri, por su parte, desestimó que el rendimiento deportivo se haya visto afectado por el corte, aunque reconoció el malestar. “La gente también se expresa. Que le estén pegando a los hinchas tuyos obviamente que te molesta”, sentenció, justificando su intervención en una tarde donde lo extrafutbolístico terminó robándose el protagonismo de un pálido 0-0.

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