PRUEBA. Los más de 400 kilos de cocaína que transportaba la avioneta descubierta en Vera, Santa Fe.
La teoría de los expertos y de los investigadores es que las organizaciones narco se inclinan por el envío del estupefaciente para burlar el cerco que instauró la Nación con el Plan Güemes, operativo que consistió en blindar la frontera salteña-boliviana con efectivos de las fuerzas federales. Esa hipótesis también se sustenta con la caída de casi un 30% de decomiso de esta sustancia en lo que va del año.
De acuerdo a las últimas investigaciones, las autoridades lograron establecer cómo sería la ruta de los vuelos narco. Las grandes organizaciones cargan las naves en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra para trasladarla a nuestro país. Luego deben definir qué harán con el cargamento.
Una alternativa es trasladarla a algún punto del sur de Salta, el norte de Tucumán o en Santiago del Estero. La otra es una maniobra más arriesgada: llegar a Chaco, Santa Fe, Entre Ríos o al norte de Buenos Aires. La diferencia entre ambas estrategias radica en cómo terminará el trayecto hacia el destino que son los puertos del país. Algunos la enfrían en parajes alejados y la transportan por tierra hasta las ciudades que son acariciadas por las aguas del río Paraná. Pero hay otros que directamente, para evitar los controles en la ruta, las llevan hasta las provincias portuarias, ya sean pluviales o marítimas.
Los vuelos narcos son un tema tabú para las autoridades de los aeroclubes y los pilotos civiles. Además del temor que generan aportar datos que pueden atentar contra las organizaciones, se suma la posibilidad de que sean estigmatizados. Por eso prefieren hablar sin dar a conocer su nombre.
Plan de vuelo
Todos los especialistas consultados coincidieron en señalar que no es sencillo vulnerar los sistemas de controles. Aseguraron que para realizar un viaje, los pilotos deben informar un plan de vuelo, que detalla el lugar de despegue, de aterrizaje y cuál es el recorrido que harán. En caso de no cumplir con esa ruta, las autoridades se enterarán. Señalaron además que las avionetas tienen un sistema que permite hacer un seguimiento permanente para ser socorridos ante cualquier emergencia.
“Se puede decir que los pilotos de naves que llevan droga no utilizan ninguno de estos sistemas para ser detectados. Es como si subieran a una moto sin luces para recorrer una ruta de noche”, sintetizó un experto que aceptó ser entrevistado por LA GACETA con la condición de que no se revelara su identidad.
En la reunión del Consejo de Seguridad Interior NOA, las autoridades confirmaron que hasta el 22 de mayo se habían registrado 190 casos de Tráfico Áereo Irregular, es decir, vuelos que no estaban en regla. De ese número, en al menos cinco se confirmó que transportaban droga. Del resto no se sabe si fueron investigados.




















