18 Noviembre 2005
SUSTENTABILIDAD. El maíz no solo debe generar dinero al productor, sino que debe ser tomado como un cultivo para la rotación con soja.
Juan Julio Avellaneda es simplemente "Yony" para los productores de maíz de todo el país. Es bisnieto de Nicolás Avellaneda, descendiente de tucumanos, con familiares directos en esta provincia y profesa un gran cariño por este terruño. Es presidente y uno de los fundadores de la fundación MAIZAR (Asociación Maíz Argentino).
El productor agropecuario nació en Buenos Aires y ejerce su actividad en el sur de Santa Fe y en el norte de Buenos Aires. Sobre el maíz, señaló que tiene un lugar privilegiado en todo el país, porque se adapta perfectamente a todos los ecosistemas productivos. "La Argentina es un gran productor de maíz pero tiene un gran problema que tratamos de resolver. Es que se exporta más del 75% como grano, sin darle valor agregado que lo haga más atractivo y rentable", indicó.
"Esto es todo lo contrario de lo que se debe hacer y de lo que ocurre en otros países del mundo, en donde se produce maíz y se exporta sólo el 25% como grano y al 75% restante lo convierten en carne y recién lo exportan", remarcó.
Y es ahí donde debería apuntarse como país productor de este importante y valiosa gramínea, explicó. "Hoy el maíz argentino debería tener un destino de transformación. Esto es, industrializarlo en forma de alimentos, de carnes, de aves, de alcohol, de etanol, de biocombustible, de plásticos, de feed lot, entre otros", explicó.
Según opinó Avellaneda, la riqueza del grano radica en que se puede dar el lujo de poder aportar mucho a la industrialización, y es allí donde las economías regionales que lo producen deben apuntar, con especial énfasis hacia el etanol. Y al descarte de este combustible, destinarlo a la cría de novillos.
El maíz es un cultivo indispensable para la rotación y su rastrojo aporta una gran cantidad de materia orgánica que, junto con el sorgo, debe ser incluido obligadamente en los planteos sustentables.
El productor fue terminante al afirmar que el maíz tiene que ser rotado con la soja y con cualquier otro cultivo. "Una soja sobre maíz rinde un 10% más y esto es una ventaja importante. La rotación varía según la zona, pero la rotación tiene que realizarse porque es lo que hará sustentable a la soja en el tiempo. El consejo que les puedo dar a todos los productores tucumanos es que el futuro del maíz pasa por convertirlo en carne, y sobre todo en Tucumán. También vale para el resto de las provincias del NOA", apuntó.La experiencia de Avellaneda lo lleva a la conclusión de que no es posible que en una provincia como Tucumán, con la población que tiene y el consumo que ostenta hoy, tenga que importar carne de otras provincias, cuando tiene todo para autoabastecerse con producción propia.
"Lo que está claro es que en el NOA al maíz hay que convertirlo en carne -vacuna, porcina, aviar- o también en etanol (biocombustible). Existen muchos híbridos que se adaptan bien a zonas tropicales y, justamente a través de MAIZAR, estamos trabajando con importantes semilleros a los que se sumaron empresas proveedoras de fertilizantes y de otras herramientas tecnológicas, para potenciar los rindes de esta gramínea en el Noroeste y en otras zonas tropicales", añdió.
Remarcó que MAIZAR está expandiéndose en el NOA y que si bien no están constituidos formalmente en la región, está la decisión de reunir a productores, semilleros, organismos oficiales como el INTA y otras instituciones regionales del sector, para ayudar a que el maíz sea viable y rentable en cada zona que se cultive. "Si el maíz le deja dinero al productor luego de su cosecha, habrá logrado la mejor forma de defenderse sin ayudas, y en pos de esa meta estamos trabajando", concluyó Avellaneda.
El productor agropecuario nació en Buenos Aires y ejerce su actividad en el sur de Santa Fe y en el norte de Buenos Aires. Sobre el maíz, señaló que tiene un lugar privilegiado en todo el país, porque se adapta perfectamente a todos los ecosistemas productivos. "La Argentina es un gran productor de maíz pero tiene un gran problema que tratamos de resolver. Es que se exporta más del 75% como grano, sin darle valor agregado que lo haga más atractivo y rentable", indicó.
"Esto es todo lo contrario de lo que se debe hacer y de lo que ocurre en otros países del mundo, en donde se produce maíz y se exporta sólo el 25% como grano y al 75% restante lo convierten en carne y recién lo exportan", remarcó.
Y es ahí donde debería apuntarse como país productor de este importante y valiosa gramínea, explicó. "Hoy el maíz argentino debería tener un destino de transformación. Esto es, industrializarlo en forma de alimentos, de carnes, de aves, de alcohol, de etanol, de biocombustible, de plásticos, de feed lot, entre otros", explicó.
Según opinó Avellaneda, la riqueza del grano radica en que se puede dar el lujo de poder aportar mucho a la industrialización, y es allí donde las economías regionales que lo producen deben apuntar, con especial énfasis hacia el etanol. Y al descarte de este combustible, destinarlo a la cría de novillos.
El maíz es un cultivo indispensable para la rotación y su rastrojo aporta una gran cantidad de materia orgánica que, junto con el sorgo, debe ser incluido obligadamente en los planteos sustentables.
El productor fue terminante al afirmar que el maíz tiene que ser rotado con la soja y con cualquier otro cultivo. "Una soja sobre maíz rinde un 10% más y esto es una ventaja importante. La rotación varía según la zona, pero la rotación tiene que realizarse porque es lo que hará sustentable a la soja en el tiempo. El consejo que les puedo dar a todos los productores tucumanos es que el futuro del maíz pasa por convertirlo en carne, y sobre todo en Tucumán. También vale para el resto de las provincias del NOA", apuntó.La experiencia de Avellaneda lo lleva a la conclusión de que no es posible que en una provincia como Tucumán, con la población que tiene y el consumo que ostenta hoy, tenga que importar carne de otras provincias, cuando tiene todo para autoabastecerse con producción propia.
"Lo que está claro es que en el NOA al maíz hay que convertirlo en carne -vacuna, porcina, aviar- o también en etanol (biocombustible). Existen muchos híbridos que se adaptan bien a zonas tropicales y, justamente a través de MAIZAR, estamos trabajando con importantes semilleros a los que se sumaron empresas proveedoras de fertilizantes y de otras herramientas tecnológicas, para potenciar los rindes de esta gramínea en el Noroeste y en otras zonas tropicales", añdió.
Remarcó que MAIZAR está expandiéndose en el NOA y que si bien no están constituidos formalmente en la región, está la decisión de reunir a productores, semilleros, organismos oficiales como el INTA y otras instituciones regionales del sector, para ayudar a que el maíz sea viable y rentable en cada zona que se cultive. "Si el maíz le deja dinero al productor luego de su cosecha, habrá logrado la mejor forma de defenderse sin ayudas, y en pos de esa meta estamos trabajando", concluyó Avellaneda.





















