EL ENEMIGO. El gusano es un voraz destructor del follaje de las cañas. LA GACETA / ARCHIVO
Técnicos de la Sección Zoología Agrícola de la Eeaoc detectaron a fines de noviembre y principio de diciembre del año pasado, ataques puntuales del 'gusano cuarteador' Mocis latipes. Actualmente el ataque encuentra generalizado en casi toda la provincia. El gusano se alimenta vorazmente del follaje, y en plantas de caña de azúcar, puede dejar únicamente la nervadura central. También ataca malezas como 'grama' y 'pasto blanco'.
El ataque se presenta en lotes donde los callejones, trochas, cabeceras de los surcos, fallas del cultivo y otras áreas marginales no cultivadas se encuentran muy enmalezadas. Estos sitios son los focos donde se desarrollan las primeras generaciones, que dan origen a las grandes poblaciones de enero, capaces de causar un considerable daño económico. La recuperación del cañaveral atacado es lenta, si bien se observa una recuperación foliar, el daño repercute en la elongación y en el llenado de los entrenudos. Estudios realizados en la Eeaoc demostraron que los lotes con ataques intensos presentaron una reducción del crecimiento en altura de 27,5%, una reducción del número de entrenudos de 4,8% y de peso de 45,9%, estimándose una pérdida del 57,3% de azúcar por tonelada de caña.

Ante esta situación, se recomendó a los productores cañeros que no se dejen sorprender por la plaga, para lo que se recomiendan comenzar con los muestreos.
Muestreo
El muestreo se debe realizar poniendo énfasis en las 'malezas hospederas'. Si la plaga ya está afectando el cañaveral, el monitoreo se debe realizar buscando la presencia del gusano debajo de las malezas en la trocha del surco, y si se encuentran gusanos, proceder a evaluar la conveniencia o no de adoptar las medidas de control.















