RESULTADO. El rendimiento fabril dependerá del desarrollo de las plantas. LA GACETA / ARCHIVO
"Las lluvias llegaron a tiempo, los cañaverales estaban necesitando agua, pero es difícil que las plantas recuperen la totalidad del desarrollo que no alcanzaron por la sequía de primavera que se prolongó hasta noviembre", reseñó para LA GACETA Rural Federico Pérez Zamora, asesor privado.
El especialista describió el estado de crecimiento que tienen los cañaverales ubicados en las zonas centro y sur de Tucumán.
"Por la forma en que se acomodaron las lluvias después de la 'seca', que tuvieron una frecuencia aproximada de una lluvia cada día y medio, muchos cañaverales tienen un crecimiento acelerado", señaló. "Por ello, por las intensas precipitaciones, muchos controles de malezas quedaron postergados por la 'falta de piso' en los campos", puntualizó. "Muchos cañaverales comenzaron a 'cerrarse sucios'", explicó Pérez Zamora.

"La principal novedad en cuanto a plagas es que en esta campaña se ha detectado una mayor frecuencia y difusión de la presencia de 'plaga de gusano' que ataca a las hojas", indicó. "Los productores, que están muy preocupados, realizan intensas aplicaciones aéreas y terrestres con los químicos adecuados", agregó. "Es que las condiciones climáticas reinantes son las ideales para que se generalice el desarrollo del gusano", dijo.
Estos trabajos intensivos contra esta plaga, hicieron que el productor postergara sus tareas de 'control de tupulo', "por lo que los cañaverales están bastante sucios", acotó el consultor privado.

"En resumen, las plantas tienen un buen desarrollo y se están recuperando de la falta de agua, pero existen complicaciones con las malezas porque hay tratamientos que no se están realizando", concluyó.
"También hay cañas plantas que no alcanzaron el desarrollo que los productores esperaban", agregó.














