Por Gustavo Frías Silva
29 Abril 2011
La trilla de los campos sembrados con soja en Tucumán está en pleno avance, donde se están buenos resultados de acuerdo con los rendimientos que se están obteniendo. En general, se trata de tierras que en su mayoría serán destinadas al cultivo del trigo, siempre y cuando que haya humedad disponible en el suelo y sea la óptima para recibir a este cultivo de invierno.
Los campos que se destinan al trigo provienen de soja trilladas en forma temprana y con suelos que disponen de humedad en zonas que, en general, pueden recibir alguna lluvia durante el período otoño-invernal, para ayudar a que el cereal llegue a la cosecha con ciertas expectativas.
El avance que se estima para la trilla de soja en la provincia, está en el orden del 15%, por lo que ya mucha superficie, alrededor de unas 32.000 hectáreas, se encuentran en condiciones de recibir un cultivo invernal.
En realidad, existen algunos lotes que están siendo sembrados, aprovechando las ventajas que otorgan las siembras tempranas con buena humedad edáfica.
El trigo es el principal cultivo de invierno que se explota en la zona productiva de Tucumán posterior a la soja, y generalmente sirve como cobertura invernal para no dejar desprotegido los suelos.
Así se sustentaron muchas campañas, que fueron buenas en materia productiva y dejaron cierta rentabilidad a los productores.
Sin embargo, la pregunta es cuál es hoy el panorama a futuro del trigo para la campaña que recién está comenzando en la región, y que luego se prolongará a todo el área triguera más importante del país.
Ahora que el año se avizora con complicaciones de implicancias en cuestiones políticas agropecuarias y de rentabilidad, hace que este cultivo invernal no sea tentador para el productor, pero seguramente el productor se decidirá por la siembra de este cereal, ya que sirve como una buena cobertura invernal, un aspecto técnico que resultante muy importante para regiones del noroeste argentino, ya que puede ser rentable si los precios y los rendimientos finales a cosecha acompañan.
Un ciclo atípico
El problema a resolver comienza por saber qué pasará en esta campaña que está en marcha, ya que los precios a nivel internacional actualmente están muestran vaivenes, mientras que en nuestro país no se sabe qué puede pasar con las actuales políticas, en un año marcado por la contienda electoral.
Hoy la producción viene creciendo. Sin embargo, en la comercialización de trigo se está dando, según los expertos, un ciclo con bajas relaciones entre el stock y el consumo.
Esto hace que la demanda esté firme, como resultado de la expansión de los precios en el sudeste asiático y a la debilidad del dólar.
Según los analistas en comercio internacional de granos, esto facilita que el resto de los países tengan más capacidad de compra.
A este contexto se suma que, en el mercado de Chicago, los especuladores busquen refugio donde colocar sus inversiones en un mercado en alza como el de granos, pero generan volatilidad, por lo que los precios son sostenidos aunque con vaivenes.
Pelea inconclusa
Por desgracia, la confrontación entre el campo y el Gobierno nacional continúa -cabe recordar que comenzó en 2008, en la disputa por la pretensión gubernamental de aplicar retenciones móviles a la exportación de granos-, a pesar de que los decibeles de discusión actuales son bajos y de que no se busca el enfrentamiento directo.
Pero en las actitudes, declaraciones y definiciones políticas que adoptan desde un lado o del otro queda en evidencia el clima de disputa que subyace, que aún no se diluye. El entendimiento definitivo es esperado por muchos, y reclamado por el conjunto de la población.
Esto permite que otros países, como Uruguay, se mantengan firmes en su política de expansión comercial en el mercado de granos, cubriendo los espacios que nuestro país deja de lado.
El futuro del trigo preocupa y en la actualidad, si las cosas no mejoran, es muy posible que los productores no tengan muchos atractivos como para llegar a tentarse por sembrar mucha superficie, como ya sucedió varios años atrás, y desistan de considerar al trigo como un buen negocio que lo es.
El futuro depende de que las partes en conflicto se sienten, de cualquier forma y sin condicionamientos, a analizar y poner sobre la mesa de debate las soluciones para materializar el mejor mejor futuro posible para el sector triguero nacional.
La siembra de trigo recién comienza. Tenemos todavía una gran cantidad de granos de verano para trillar en la región, para liberar suelos para el trigo.
El tiempo, el paso del tiempo, no espera por las soluciones que deben dar los hombres.
Los campos que se destinan al trigo provienen de soja trilladas en forma temprana y con suelos que disponen de humedad en zonas que, en general, pueden recibir alguna lluvia durante el período otoño-invernal, para ayudar a que el cereal llegue a la cosecha con ciertas expectativas.
El avance que se estima para la trilla de soja en la provincia, está en el orden del 15%, por lo que ya mucha superficie, alrededor de unas 32.000 hectáreas, se encuentran en condiciones de recibir un cultivo invernal.
En realidad, existen algunos lotes que están siendo sembrados, aprovechando las ventajas que otorgan las siembras tempranas con buena humedad edáfica.
El trigo es el principal cultivo de invierno que se explota en la zona productiva de Tucumán posterior a la soja, y generalmente sirve como cobertura invernal para no dejar desprotegido los suelos.
Así se sustentaron muchas campañas, que fueron buenas en materia productiva y dejaron cierta rentabilidad a los productores.
Sin embargo, la pregunta es cuál es hoy el panorama a futuro del trigo para la campaña que recién está comenzando en la región, y que luego se prolongará a todo el área triguera más importante del país.
Ahora que el año se avizora con complicaciones de implicancias en cuestiones políticas agropecuarias y de rentabilidad, hace que este cultivo invernal no sea tentador para el productor, pero seguramente el productor se decidirá por la siembra de este cereal, ya que sirve como una buena cobertura invernal, un aspecto técnico que resultante muy importante para regiones del noroeste argentino, ya que puede ser rentable si los precios y los rendimientos finales a cosecha acompañan.
Un ciclo atípico
El problema a resolver comienza por saber qué pasará en esta campaña que está en marcha, ya que los precios a nivel internacional actualmente están muestran vaivenes, mientras que en nuestro país no se sabe qué puede pasar con las actuales políticas, en un año marcado por la contienda electoral.
Hoy la producción viene creciendo. Sin embargo, en la comercialización de trigo se está dando, según los expertos, un ciclo con bajas relaciones entre el stock y el consumo.
Esto hace que la demanda esté firme, como resultado de la expansión de los precios en el sudeste asiático y a la debilidad del dólar.
Según los analistas en comercio internacional de granos, esto facilita que el resto de los países tengan más capacidad de compra.
A este contexto se suma que, en el mercado de Chicago, los especuladores busquen refugio donde colocar sus inversiones en un mercado en alza como el de granos, pero generan volatilidad, por lo que los precios son sostenidos aunque con vaivenes.
Pelea inconclusa
Por desgracia, la confrontación entre el campo y el Gobierno nacional continúa -cabe recordar que comenzó en 2008, en la disputa por la pretensión gubernamental de aplicar retenciones móviles a la exportación de granos-, a pesar de que los decibeles de discusión actuales son bajos y de que no se busca el enfrentamiento directo.
Pero en las actitudes, declaraciones y definiciones políticas que adoptan desde un lado o del otro queda en evidencia el clima de disputa que subyace, que aún no se diluye. El entendimiento definitivo es esperado por muchos, y reclamado por el conjunto de la población.
Esto permite que otros países, como Uruguay, se mantengan firmes en su política de expansión comercial en el mercado de granos, cubriendo los espacios que nuestro país deja de lado.
El futuro del trigo preocupa y en la actualidad, si las cosas no mejoran, es muy posible que los productores no tengan muchos atractivos como para llegar a tentarse por sembrar mucha superficie, como ya sucedió varios años atrás, y desistan de considerar al trigo como un buen negocio que lo es.
El futuro depende de que las partes en conflicto se sienten, de cualquier forma y sin condicionamientos, a analizar y poner sobre la mesa de debate las soluciones para materializar el mejor mejor futuro posible para el sector triguero nacional.
La siembra de trigo recién comienza. Tenemos todavía una gran cantidad de granos de verano para trillar en la región, para liberar suelos para el trigo.
El tiempo, el paso del tiempo, no espera por las soluciones que deben dar los hombres.
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