

San Martín es un equipo que evoluciona a pasos agigantados. El “Santo” no brilla ni sofoca a sus rivales, pero crece partido a partido y desarrolla un estilo de juego efectivo para la Primera Nacional. En la victoria por 1-0 frente a Deportivo Maipú, el equipo de Ariel Martos fue combativo, adaptable, veloz y eficaz: dominó al “Botellero” durante la primera mitad con buenas asociaciones entre sus delanteros. Gracias a ello, Franco García logró abrir el marcador a favor de los de La Ciudadela.
El reto de Martos y su equipo, sin embargo, es sostener el nivel a lo largo de todo el partido y no bajar la intensidad en los complementos. Para este duelo, el desafío del entrenador era reemplazar a Martín Pino, quien sufrió una molestia muscular que lo dejó fuera de la convocatoria.
En su lugar, el DT apostó por Gabriel Hachen, quien se posicionó como centrodelantero para conformar un tridente ofensivo junto a Juan Cruz Esquivel y a Franco García. El entrenador planteó un 4-3-3 con el objetivo de explotar la velocidad por las bandas, y la estrategia le dio los resultados esperados.
Si bien Hachen no se mantuvo como referencia de área debido a sus características físicas y futbolísticas, ofició como una especie de mediapunta y logró conducir los hilos del ataque. También rotó posiciones con García y formó una dupla creativa con Juan Cuevas. Incluso, el mediocampista lanzó un potente remate que impactó en uno de los postes del arco de Ignacio Pietrobono.
Esquivel, por su parte, ganó la mayoría de los duelos mano a mano con Luciano Paredes y fue una amenaza constante por el sector izquierdo. García, en tanto, fue el futbolista más determinante del ataque de Martos: gambeteó, luchó y convirtió el único tanto del partido. Su gol fue una muestra de astucia: tras una gran atajada de Pietrobono a un remate de Gustavo Abregú, el extremo capturó el rebote y puso el 1-0.
La labor del doble “5”, conformado por Matías García y Abregú, tampoco puede pasarse por alto. Ambos asfixiaron a los volantes de Maipú y cortaron diversos avances del equipo local. Abregú, además, tuvo una participación clave en la gestación ofensiva y buscó constantemente a Cuevas. Así, logró anular por completo al “Botellero” durante la primera mitad.
En el segundo tiempo, San Martín cambió de postura: se replegó defensivamente y apostó al contragolpe. La estrategia, sin embargo, no dio los resultados esperados. El equipo se vio superado por momentos, y Mauro Osores cometió un penal al intentar frenar a Diego Ramírez. Marcelo Eggel tomó la pelota, la colocó en el manchón de cal y lanzó un disparo esquinado hacia la derecha, pero Darío Sand lo contuvo.
El arquero, tras dar un rebote, se hizo gigante frente a un remate a quemarropa de Matías Viguet.
Este escenario plantea una pregunta: ¿cuál es la causa de las fluctuaciones en el nivel del “Santo”? No es la primera vez que San Martín se repliega en el segundo tiempo. Un ejemplo claro fue el partido contra Los Andes, en el que se le escapó el triunfo sobre el final.
Martos, por lo tanto, tiene el gran desafío de sostener el volumen de juego durante los 90 minutos. Si consolida esa virtud, el “Santo” se convertirá en un equipo temible para cualquier rival sin distinción del recinto.