La historia de lo Reyes Magos, tal como se la conoce hoy, nació a partir de aportes de diferentes épocas y culturas. Foto: martinwullich.com
Según la creencia popular más difundida, los Reyes Magos llegaron luego del nacimiento de Jesucristo al pesebre, guiados por la estrella de Belén, para llenarlo de regalos. Desde entonces, miles de familias se preparan la noche del 5 de enero en todo el mundo para recibir a los Reyes la madrugada del 6. Los niños dejan alimento y agua para los camellos, que llegan cansados de una noche de peregrinaje.
Pero la historia bíblica tiene algunas salvedades respecto al origen de una de las historias cristianas más conocidas. En principio, los nombres de los visitantes no corresponden a la historia del Nuevo Testamento. Además, hay también una diferencia en la denominación popular de estas tres figuras y la denominación original de las Sagradas Escrituras.
¿Qué dice la Biblia de los Reyes Magos?
Los Reyes Magos en la Biblia, en realidad, no son reyes. Pero sí magos o, en algunas regiones, “sabios del Oriente”. Según los versículos 1 y 2 del capítulo II del libro de San Mateo, Jesús nació en días del rey Herodes. “Vinieron del Oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el Oriente, y venimos a adorarle”. Hasta aquí, no se menciona un origen nobiliario de los visitantes, pero sí su carácter de magos.
Más adelante en el mismo capítulo, se amplía la información conocida sobre los Reyes. Habiendo oído al rey, los magos partieron a ver a Jesús. La estrella del Oriente los guió hasta detenerse donde estaba el niño. Entonces, los magos llegaron al pesebre con alegría. Lo que sí menciona la Biblia son los regalos, que continúan dándose por tradición. “Al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María y, postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra”, dice el capítulo II del libro de San Mateo.
Origen de la historia de los Reyes Magos
La historia, entonces, está basada en las escrituras de los orígenes del cristianismo. Pero el término “magos” en realidad era utilizado en concepto de sabios con conocimientos de astronomía y ciencias. En Persia, el mago era quien ejercía como sacerdote. Fue Quinto Septimio Tertuliano, padre de la teología latina, quien hizo la interpretación de que, en realidad, estos magos también debían ser reyes orientales.
Más tarde fue el papa León I quien determinó que los reyes fueran tres, en representación de los tres regalos entregados a Jesús: oro, incienso y mirra. Además, el tres está estrechamente ligado a la Santísima Trinidad, concepto que atraviesa el espíritu de la Iglesia Católica. Los nombres, por último, provienen del Evangelio Armenio de la Infancia, que los denominó Bitshare, Melchior y Gathaspa.
























