Cristiano Rattazzi: “Las regulaciones y los impuestos distorsivos son la tragedia de las empresas”

El empresario, que disertó en el Fenoa, dice que Ingresos Brutos debe reconvertirse a un tributo a la venta final.

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Cristiano Rattazzi: “Las regulaciones y los impuestos distorsivos son la tragedia de las empresas” LA GACETA / FOTO DE OSVALDO RIPOLL.

Lleva cuatro años fuera de la presidencia de FIAT Chrysler Automobiles (FCA) en la Argentina, pero no deja de estar en cada encuentro empresarial. Es una de las voces más escuchadas entre los hombres de negocio. Cristiano Rattazzi, doctor en Economía y Comercio por la Universidad de Bocconi (Milán) con un MBA en Harvard University, pasó por Tucumán en el marco del Foro Económico del NOA (Fenoa), organizado por la Fundación Federalismo y Libertad. En esa cumbre habló del rol de los empresarios en este momento de la Argentina. En la entrevista concedida a LA GACETA, Rattazzi expresó que el Gobierno de Javier Milei debe avanzar en las desregulaciones (puntualmente abogó por las que traban la generación de empleos), ponerles fin a las restricciones cambiarias y, por sobre todo, quitar el peso de los impuestos distorsivos a la economía.

-¿Cuál es la receta para sobrevivir a tantas turbulencias en la economía argentina?

-Muchos creen que la de fines de 2001 ha sido una de las grandes crisis, pero también vi la de 1973. Ahora puedo decir que, por primera vez, hay una esperanza para el futuro. Y eso es extraordinario para un país como la Argentina. Son 100 años de soledad; son 100 años de desastre que padeció la Argentina y, por primera vez, hoy tiene la posibilidad de volver a ser aquel país que fue potencia hace un siglo.

-Siempre surfeó sobre las olas y hubo momentos en que las opiniones eran difíciles de expresar. ¿Hoy qué siente?

-Hoy veo que este país puede avanzar con las cosas extraordinarias que se han realizado en los últimos meses. Ante todo, lo que hay que resaltar es que este Gobierno ha logrado que el país muestre superávit fiscal. Lo más sorprendente ha sido el tiempo que le demandó al gobierno del presidente Javier Milei alcanzar esta meta, que es la base para la estabilización de una economía. Luego vimos una baja paulatina en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), pero para que esa reducción de la inflación sea sostenible falta mucho. Que se exhiba un 2,5% o un 3% mensual sigue siendo una inflación altísima. Pero que una señal de shock para los agentes económicos será una eliminación más rápida del cepo cambiario. Entiendo que entre las autoridades exista el temor de avanzar sobre estas cosas y que se desestabilicen esquemas que hasta ahora funcionan. Pero si te enamoraste de tus éxitos y no ves que hay que avanzar fuerte, es peligroso. Mientras tanto, no hay que olvidar en continuar con las desregulaciones para la economía. Creo que el ministro (de Desregulación Federico) Sturzenegger va por el buen camino y los empresarios tucumanos, como cualquier otro argentino, están convencidos de que una economía funcionará mejor con menos carga impositiva y más libertad. Estoy convencido de que las regulaciones y los impuestos distorsivos son una tragedia para las empresas.

-En su exposición en Fenoa, despotricó contra el impuesto sobre los Ingresos Brutos.

-Lo dije. Hace 80 años que ese impuesto ha desparecido en gran parte del mundo. En la Argentina hubo intentos de eliminarlo o reconvertirlo durante las presidencias de Carlos Menem, primero, y luego con Mauricio Macri. Todos saben que castiga a la producción. Lo mismo sucede con las retenciones al agro. Esos impuestos regresivos y distorsivos afectan las inversiones, tanto como la continuidad del impuesto al Cheque. Lo curioso es que hace un año y medio se sacó del esquema a Ganancias que se paga en cualquier parte del planeta, como el IVA. Parecemos un país al revés. Los dos últimos impuestos son coparticipables e Ingresos Brutos, por ejemplo, podría reconvertirse en un impuesto a la venta final si las provincias argumentan que su desaparición las desfinanciarían. Con las nuevas herramientas de comercialización, un esquema de esa naturaleza obligaría a las provincias a competir para captar más operaciones que se tributan. Abono, en ese sentido, que lo mejor es simplificar el esquema tributario a cinco o seis impuestos, como dice el Presidente, que son más que suficiente.

-Siempre fue un crítico del esquema cambiario múltiple, que en la Argentina ha llegado al menos a coexistir más de una docena de tipos de cambio…

-Ese es el argumento para afirmar que el cepo tiene que dejar de existir en la Argentina y el dólar irá a donde tenga que ir. ¿Por qué debemos pensar que pegará un gran salto? Si va a los $ 1.200 por unidad o $ 1.300, puede ser considerada una cifra normal. ¿Qué importancia tiene? Creo que si estabilizamos el tipo de cambio, naturalmente llegarán más inversiones, porque el que vuelca capitales sabrá el valor real y unificado del dólar, del que sale y también del que entra. No hay injusticia. Hoy todos salen a importar con una brecha del 20%. Son tonteras y con más razón es necesario unificar el tipo de cambio y decirle adiós al cepo.

-Se conoció el monto del crédito del FMI y el Gobierno señala que las reservas se irán a U$S 50.000 millones. ¿Cuáles cree que serán las condicionalidades que requerirá al país?

-Las condicionalidades que puede exigir el FMI por un sexto de la deuda que tiene la Argentina de casi U$S 300.000 millones, la verdad creo que serán más lógicas y más sanas que las que pueden imponer el resto de los acreedores. Tal vez para la casta política puede ser un juego divertido para generar polémicas, pero no tiene un peso excesivo en el futuro del país.

-¿Cuál es el rol del empresario en los tiempos actuales?

-El empresario tiene que aprender a ser competitivo a nivel mundial. Tiene que apresurarse en exportar, porque más allá de la volatilidad, hay un mercado que demanda y debe cambiar su manera de pensar. En la Argentina hay mucha capacidad para venderle al mundo.

-¿Qué piensa de la guerra comercial y de los aranceles que Donald Trump le impone a algunos países?

-Es tremendo lo que está pasando en el mundo, pero más allá de las dificultades globales, Argentina puede encontrar algunas cuestiones como positivas. Preferiría que el mundo no estuviera con guerras, con aumentos de tarifas que no le gusta a nadie, pero para la Argentina puede ser una oportunidad, aunque no me gusta este tipo de oportunidades.

-Si tuviera que mirar atrás y rememorar lo peor que le tocó vivir como empresario entre tantas tormentas financieras y económicas, ¿cuál fue el momento más crítico?

-Yo tengo 76 años; por lo tanto, los primeros 24 años de los 100 años de desastre que describí no los viví (sonrisas). Creo que la ruptura de contratos de 2001 fue horrible. Las promesas políticas que no se respetaron; aquello de que el que invirtió en dólares recibiría dólares. La pesificación asimétrica fue un disparate, en lo jurídico y en lo económico. Y eso nos está costando mucho. Además, están los 20 años de Alí Babá y los 40 ladrones.

-¿Hoy qué se espera de la gestión de Javier Milei?

-Pese a no ser un político convencional o tradicional, Milei demostró que sabe ejercer la política. Con el Congreso prácticamente en contra supo negociar las leyes que hoy son importantes para el desenvolvimiento institucional y económico del país. Entonces, cierta habilidad tiene. Milei es una persona que tienen en claro hacia dónde hay que ir y, en economía, vemos que es uno de los más preparados en historia económica.

-¿Por qué siempre la Argentina fue muy cara respecto de los países de la región en el negocio automotriz?

-Creo que es una cuestión que hay que ir corrigiendo gradualmente, pero los salarios en dólares no son tan bajos, el problema es que la Argentina está cara en dólares. En la actualidad, la mayoría de los argentinos no están viviendo el mismo escenario que padecieron en 2023. Lo central es ahora bajar costos y, para hacerlo, el Gobierno está avanzando hacia las desregulaciones que no sólo simplifican trámites burocráticos, sino que disminuyen parte de los costos. Creo, en ese sentido, que las desregulaciones siguen siendo claves, como también mantener la política de disminución de impuestos, que no implique poner en riesgo el superávit fiscal.

-¿Cuándo estima que puede comenzar a vislumbrarse ese horizonte que proyecta?

-Después de las elecciones, los argentinos podrán vislumbrar un horizonte interesante. Esperemos que entonces el Gobierno avance rápidamente con todas las reformas proyectadas para que dentro de cuatro o cinco años esas modificaciones comiencen a dar sus frutos y la Argentina pueda exhibir ante el mundo que su economía ha sido fortalecida, con mayor estabilidad y crecimiento sostenido.

-¿Con Milei como presidente de la Nación o sin él?

-Creo que la primera vez será reelecto y después sin Milei. Pero, para entonces, las ideas ya habrán cambiado en la Argentina.

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