Uno de los déficits de la región es que faltan hectáreas con pasturas

EN NOA perdió unos dos millones de hectáreas en manos de la agricultura.

30 Enero 2009

La tesis doctoral que el ingeniero zootecnista Juan Domingo Sal está desarrollando incluye un análisis sobre la calidad que tienen las pasturas que existen en el NOA y la necesidad de invertir en este sector, ya que es la principal fuente de alimentación para la ganadería vacuna que propone desarrollar.
En el Noroeste Argentino tenemos una excelente genética ganadera, como lo muestran los exitosos remates anuales que realizan los propietarios de las cabañas “San Vicente” y “La Asunción”, por citar a dos cuyos propietarios son tucumanos. También destacó la “Fiesta de los 1.000 Terneros”, que todos los años realizada la Sociedad Rural de Tucumán, señaló el investigador.
“Pero la gran deficiencia del NOA está en que no contamos con pasturas estructuradas, donde existen muy pocas opciones”, mencionó. “Este déficit es porque, entre 1995 y 2007, nuestra región perdió dos millones de hectáreas en manos del desarrollo agrícola de actividades como el girasol, el poroto, la soja y el maíz”, señaló.
“Como en ese período el stock ganadero regional no disminuyó, el desbalance es notorio”, agregó.
Sin embargo, Sal mencionó que la situación es mejor que la anterior en el caso de las “pasturas cultivadas”.
“En el NOA, en 1994, teníamos una hectárea con pastura cultivada por cada 10 hembras en servicio; esa proporción pasó, en 2008, a ser de cinco hectáreas por cada 10 hembras en servicio”, describió. “Para que nuestra región tenga un nivel de producción adecuada, en coincidencia con nuestra propuesta de desarrollo de la ganadería vacuna, la relación debería mejorar hasta tener una hectárea con pastura cultivada por cada hembra en servicio”, señaló.
“Además -agregó-, el NOA cuenta con el soporte necesario como para crecer entre dos y tres veces más la superficie actual que contamos con pasturas cultivadas”.
Sal citó como ejemplo la política que Brasil puso en marcha.
“En un plazo de 13 años, ellos implantaron 200 millones de hectáreas con pasturas; además, instalaron frigoríficos para exportar y para atender el mercado interno. Por supuesto, todo se hizo dentro de una decidida política de crecimiento del sector ganadero”, dijo.
“El NOA y la Argentina también pueden hacerlo; tenemos que ponernos a trabajar”, concluyó.

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