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El 2025 cerró con una confirmación que repercutió en los gremios: en febrero próximo, tras un semestre de ajustes salariales con una suerte de “cláusula gatillo”, volverán las reuniones paritarias a la Casa de Gobierno. Y más allá de que todavía falta el receso de verano, en los sindicatos estatales no ocultan las expectativas por volver a sentarse ante la mesa con los representantes del Poder Ejecutivo (PE).
En el último día hábil de diciembre, el gobernador Osvaldo Jaldo recibió en su despacho al ministro de Gobierno y Justicia, Regino Amado, para hacer un balance de las políticas aplicadas durante 2025. “En un contexto complejo, Tucumán pudo cumplir con el pago de sueldos, aguinaldo y el bono, logros que no son casuales sino el resultado de una administración ordenada, eficiente y con sensibilidad social”, indicó el monterizo.
En julio pasado, en la última rueda de conversaciones, el Gobierno acordó con los gremios que, además de una suba salarial, las sucesivas actualizaciones bimestrales se llevarían adelante en línea con la inflación oficial. Además, se fijó febrero como fecha para el inicio de las paritarias 2026.
En las charlas que tuvieron con funcionarios de la Casa de Gobierno a finales del año pasado, referentes sindicales recibieron la confirmación de que efectivamente las negociaciones se celebrarán el mes próximo, antes del comienzo del ciclo lectivo.
“La expectativa es la de siempre. Tenemos que mejorar los salarios. El gobierno es consciente de que lo que cobramos no alcanza para llegar a fin de mes”, explicó Jorge Flores, secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), ante una consulta de LA GACETA.
El dirigente gremial valoró el compromiso del gobierno de “no dejar compañeros en la calle”. Pero enfatizó que los trabajadores requieren de mejores ingresos. “Se necesita más de $1,2 millones para no ser pobre, y nosotros estamos en $850.000”, detalló. Y recalcó que se pedirá la “actualización de las asignaciones familiares”, además de mejoras para los empleados próximos a retirarse, porque “terminan casi con la mínima”. Son cosas que vamos a seguir planteando. También que se cumpla con los pases de planta, de contratado a transitorio y de transitorio a permanente”, añadió.
Juan Carlos Aguirre, de UDT, recordó que la fecha para la apertura de las paritarias 2026 se había establecido en el último acuerdo. “Vemos con buenos ojos esta posibilidad de reunirnos en una mesa y ver las variables del salario, así como muchas cuestiones que surgen, como titularizaciones, concursos de directores, ingresos por jornada completa, y todo lo que tiene que ver con la mesa pedagógica que se realiza con la ministra (del área, Susana Montaldo)”, explicó el referente gremial. En cuanto a lo salarial, afirmó que existe “muchísima expectativa” entre los docentes. “Muchos están por debajo de los niveles de pobreza”, indicó. Además, cuestionó que hubo “mucho recorte” en el Presupuesto de la Nación para 2026, y rescató que en este tiempo se sostuvieron los ingresos por partidas provinciales en el Fondo de Incentivo (Fonid) y en Conectividad. De todos modos, advirtió que la inflación calculada por el Indec “es mentirosa”; por lo que anticipó el pedido para que se tengan en cuenta además otras variables económicas para discutir los porcentajes. Por otro lado, consideró clave que las subas sean incorporadas al básico, ya que “eso es lo que queda” a futuro en el bolsillo del docente.
Franciso Osorio, referente de UPCN, explicó que en este gremio aguardarán la convocatoria formal del Poder Ejecutivo, con la certeza de que Educación marca la pauta. “En los compañeros siempre hay una expectativa”, indicó. Y marcó la necesidad de “un aumento que nos saque de esta situación que estamos atravesando”. En ese sentido, el dirigente remarcó que si bien la negociación se sustenta en buena parte en la inflación, será clave “que en esta discusión se pueda recuperar lo que venimos perdiendo hace un buen tiempo”. Coincidió con otros los números que manejan otros sindicatos, en cuanto a que el promedio del estatal ronda los $850.000. “Obviamente, estamos debajo de la canasta básica”, añadió. Reconoció que se debe “entender el contexto”; y valoró el bono de fin de año que otorgó el Gobierno provincial, de $100.000, puesto que llevó “alivio” a los bolsillos. “Pero la mayoría de los compañeros están en una situación que no les permite pagar la tarjeta de crédito o el préstamo que sacaron. Entonces, reestructuran la deuda y el banco les refinancia. Muchos están con el 90% de su sueldo comprometido”, añadió. E insistió con que, si bien “falta mucho” para las paritarias y aún no se puede hablar de posibles porcentajes, el objetivo será “recuperar un poco” los ingresos de los estatales.






















