
CRÓNICA
LA LLAMADA
LEILA GUERRIERO
(Anagrama - Barcelona)
Silvia Labayru no es un personaje ficticio, sino una persona real. Su vida (o para ser más precisos, algunos aspectos de su vida) es lo que se cuenta en La llamada, uno de los más importantes best-sellers de los últimos meses. La obra pertenece al género de no-ficción, es decir, hechos verdaderos pero tratados con una perspectiva literaria, y su autora es Leila Guerriero, destacada exponente del género. Ella logra realzar con su experiencia y pericia los muy variados episodios de la vida de Labayru, que son de por sí atractivos como material de una narración.
Empecemos por la familia de Silvia Labayru. Esta era una familia de militares (eran primos de su padre los generales Cecilio y Bernardino Labayru, pertenecientes al Ejército). Su propio padre, Jorge, había realizado la carrera de piloto en la Fuerza Aérea y luego se había dedicado a la aviación civil en Aerolíneas Argentinas. Por otro lado, su madre, Betty, era una mujer muy bella, belleza heredada por su hija. Su padre viajaba mucho por su labor y le era infiel, lo que llevó a su mujer también a serlo. La pareja finalmente se separará.
Continuemos por los estudios secundarios de Silvia. Ella no fue a un secundario común, sino al Colegio Nacional Buenos Aires, considerado entre los establecimientos públicos como una institución de élite. Esos estudios los hizo ella en la primera parte de los años 70, cuando allí reinaba un clima de fuerte politización. Esto influyó para que Silvia, partícipe de ese denso clima, entrase a la organización armada Montoneros. Cabe señalar que, entre los distintos compañeros del secundario, se encontraba Martín Caparrós, quien deja su testimonio en el libro.
La ESMA
Pasamos ahora al momento más dramático de su vida y, claro, centro del relato: el secuestro y cautiverio de Silvia en la ESMA. Recordemos que la ESMA, Escuela de Mecánica de la Armada, fue el principal centro de detención durante la época de la última dictadura militar. Si bien muchos detenidos fueron llevados allí, no todos pudieron contarlo como Labayru, ya que fue una ínfima proporción de ellos la que logró salir con vida. La inmensa mayoría pasó a integrar la triste categoría de “desaparecidos”.
En cuanto a la permanencia de Silvia en ese lugar, comencemos por decir que fue torturada. Claro, eso no la distingue de otros muchos casos, ya que allí la tortura era costumbre. Pero sí singulariza su caso que, además de haber salido con vida de ese lugar, fue una de las primeras en tener un bebé allí. El 29 de diciembre de 1976, cuando fue llevada a la ESMA, ella tenía 20 años y estaba embarazada de cinco meses. El nacimiento de Vera, su hija, ocurrió allí en abril de 1977 y en las condiciones que se cuentan en el texto: “En el tercer piso de ese lugar, sobre una mesa, Silvia Labayru parió un bebé”.
Allí también fue violada. La propia Labayru aportó su testimonio en el juicio desarrollado hace pocos años contra los violadores, quienes fueron castigados también por ese hecho (además de otros por los que se hallaban condenados).
La llamada
Un hecho fortuito en el que tuvo participación su padre fue lo que la salvó. Como había pasado cerca de tres meses y no tenía noticias de su hija, Jorge Labayru pensaba que ella estaba muerta y culpaba de esa supuesta muerte a Montoneros, ya que ese presunto final había sucedido por haberse vinculado ella con esa organización. Ocurrió que en una ocasión uno de sus captores realizó desde la ESMA una llamada a su casa diciendo que querían hablar sobre su hija (“la llamada” a la que alude el título del libro). El que contestó fue el padre, quien pensando que quienes la hacían pertenecían a Montoneros, reaccionó insultándolos con vehemencia. Esa contestación fue la que permitió que Silvia continuase con vida, ya que hizo pensar a quienes la tenían cautiva que ella podía ser “recuperada”.
El “proceso de recuperación” fue implementado por Jorge “el tigre” Acosta, uno de los más conocidos y temibles represores de la época, y consistía en que un pequeño número de los detenidos en cautiverio fuera mantenido con vida y obligado a realizar diversos “trabajos” bajo amenaza de muerte. El cumplir con esos “trabajos” demostrarían que habían sido “recuperados” y podrían así seguir con vida.
El “trabajo”
El “trabajo” más destacado que ella realizó fue fingir ser la hermana de Alfredo Astiz, otro muy conocido represor de la época. Este se había logrado infiltrar en el grupo de las Madres de Plaza de Mayo y Silvia participó en algunas reuniones acompañándolo. Esa intervención como espía de Astiz dio lugar a algunos de los sucesos más difundidos de la época, el apresamiento y muerte de mujeres fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo y de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet. Un tiempo después, Silvia fue dejada en libertad y marchó al exilio en España. Sin embargo, ese “trabajo” realizado llevó a que una vez liberada muchos ex militantes de Montoneros desconfiaran de ella pues entendían que había colaborado con la dictadura. Aclaremos que el relato del libro no se cierra por cierto con esa partida hacia el exilio de Silvia, sino que continúa con otros aspectos de su vida posterior hasta el momento en que ella le narra su historia a Guerriero, teniendo ya otro hijo e incluso nietos.
Como dijimos desde un principio, la vida de Silvia Labayru, con sus múltiples peripecias, ofrece un denso material para ser volcado en una narración. El convertir ese material en un libro de características atrayentes se lo debemos a Leila Guerriero, quien con su experiencia en el género de no-ficción y con gran destreza sumerge al lector de una manera particular en hechos ocurridos en nuestro país en los años setenta. Hechos que parecen de ficción, pero que lamentablemente fueron reales.
© LA GACETA
Carlos Cámpora
Perfil
Leila Guerriero nació en Junín, en 1967. Su trabajo se ha publicado en diversos medios de América Latina y España: La Nación y Rolling Stone, de Argentina; El País, de España; Gatopardo, de México, y El Mercurio, de Chile, entre otros. Publicó los libros Los suicidas del fin del mundo, Frutos extraños, Una historia sencilla, Zona de obras, Plano americano, Opus Gelber y La otra guerra.