Luciano Lamberti: “Uno tiene que escribir lo que siente en su corazón, no lo que está de moda”
Es uno de los grandes exponentes del género terror de nuestro país. Ganó el premio Clarín en 2023 con Para hechizar a un cazador. Maestro de talleres literarios, se prestó a esta entrevista con el tono descontracturado que lo caracteriza.
Por Hernán Carbonel
PARA LA GACETA -SALTO
-Hace año y pico ganaste el Premio Clarín. Qué tema el tuyo con los concursos literarios, conociendo aquella historia de un concurso durante tu niñez.
-Empecé a escribir de la siguiente forma. Nunca nos habíamos ido de vacaciones con mi familia porque no teníamos guita. Yo era un niño que estaba en quinto grado, tenía diez años. En San Francisco, Córdoba, que es de donde soy, se hizo un concurso literario que organizaba la policía de San Francisco y cuyo premio era un fin de semana en el hotel de la policía en las sierras, pero sin policías, porque era fuera de temporada. Gané ese concurso y tuvimos esas vacaciones. Pensé que iba a ser el rey de mi familia para siempre, pero no fue así (risas). Me dije: está buenísimo esto de ser escritor porque uno gana concursos y lleva a su familia de vacaciones. Nunca volví a ganar un concurso. Hasta el Premio Clarín.
-¿Y cómo fue que terminaste en el género terror?
-Tener que escribir un cuento de terror y que realmente de miedo, te da muchas posibilidades. Estás trabajando con una larga tradición. Para mí el terror tiene que ver con lo sentimental. El terror, la ciencia ficción, el fantástico: fue recuperar las razones por las cuales me metí en este problema. Aira dice “un buen Cortázar es un mal Borges” y toda esa cosa. En un principio dije: “ay, qué culto”, y después me di cuenta de que me interesa más Cortázar que Aira, porque es mucho mejor escritor, dueño de una obra mucho más sólida. Todo lo otro no es más que cinismo. Y, además, bueno, se me ocurren historias retorcidas. Si no escribís lo que sentís, se nota en el texto. Uno tiene que escribir lo que siente en su corazón, no lo que está de moda, ni lo que te va a dar guita.
-No sé si la viste, pero hay una serie en Netflix que se llama Katla que parece una versión de La masacre de Kruguer.
-¿Vos decís que me robaron? ¿Quién robó primero? (Risas.)
-Sería como la teoría de EuLiPo, el plagio por anticipación.
-Algo así.
-Hablemos un poco de La maestra rural, entonces.
-En La maestra rural quería escribir una novela de género, y decidí mezclar a Roberto Bolaño, a quien estaba leyendo mucho en ese momento, con mis fantasías de ciencia ficción, de Lovecraft, por ejemplo. Todo el mundo me decía: “cómo le robaste a Lovecraft”. Pero no es uno de mis autores favoritos. Se ve que tenemos alguna conexión de tipo astral. Cuando terminé La masacre de Kruguer se la llevé a Carlitos Busqued, con quien compartíamos lo que escribíamos, y me dijo que tenía que leer El color que cayó del cielo. Lo leí y vi que sí, que tenían cosas en común.
-Y hace poco reuniste tres libros de cuentos en Gente que habla dormida.
-Me vendí al sistema. Traicioné mis principios independientes y me pasé a las multinacionales (risas).
-Bueno, ¿y qué pasó con Para hechizar a un cazador? ¿Cómo fue escribir una novela de terror que hablara de la dictadura?
-La manera que encontré para trabajar eso fue escribir una novela para gente que supiera sobre lo que pasó. No didáctica, sino que el horror lo ponga el lector. Como en ese famoso cuento “La pata de mono”, nosotros ponemos el monstruo al otro lado de la puerta, el monstruo no se muestra. En uno de los capítulos se habla de un centro clandestino, pero se lo cuenta como si fuera un hotel. Dije: me van a asesinar (risas). Pero era lo correcto. El hotel se llama La perla, como el centro de detención. La idea era que se ponga el horror donde no se nombra.
-¿Y cómo se lee tu novela en este contexto sociopolítico?
-Hay un crítico de cine que dice que, si uno quiere entender el presente, tiene que ver películas realistas, y si quiere entender el futuro tiene que ver terror. El terror siempre está hablando del futuro, aunque sea un futuro cercano. Yo prefiero descubrir el tema de la novela a medida que la voy escribiendo, si no me parece un bodrio. Y esta novela ni siquiera empezó como una novela sobre la dictadura, lo fui descubriendo a medida que la escribía.
© LA GACETA
Perfil
Luciano Lamberti nació en San Francisco, Córdoba, en 1978. Es licenciado en Letras por la Universidad Nacional de Córdoba, guionista y dicta talleres de escritura. Ha publicado, entre otros libros, el libro de poemas San Francisco; las colecciones de cuentos El loro que podía adivinar el futuro (elegido el libro de cuentos del año por la revista Ñ) y Gente que habla dormida; las novelas La maestra rural, La masacre de Kruguer (finalista del Premio Filba-Medifé) y Los abetos.



















